Hola personitas, aquí estoy retomando el hábito de ávido lector con cosas nuevas. Esta entrada es el resultado de la primera interacción con la Iniciativa Mundos literarios (del que puedes ver un banner a la derecha). Esta primera propuesta salió a raiz de la celebración del Orgullo LGTBI. Afortunadamente están surgiendo muchas autoras y autores que está visibilizando este colectivo incluyendo protagonistas aprovechando tan rica diversidad y rompiendo los estereotipos que, parece, se habían instalado de manera férrea en la literatura.
En este punto resultaba interesante hacer un breve recorrido por algunos autores y personajes que pasaron, con mayor o menor suerte, a historia de la literatura. Realizaré una pequeña muestra de algunos personajes, no estarán todos pero trataré de hacer un breve recorrido que abarque el abanico más amplio.


Y ese fue, también uno de los grandes problemas de la representación LGTBI en la literatura. Si bien, de algún modo velado, se comenzó a "normalizar" las relaciones entre hombres; las relaciones afectivas entre mujeres quedaban relegadas a la sátira o a la literatura erótica. A pesar de que se tratase el tema, era habitual que el destino de los personajes que mostraban estas identidades tuviesen un fatal desenlace, una suerte de castigo. En Christabel de Coleridge o Carmilla de Sheridan Le Fanu tenemos dos historias de corte fantástico cuyas protagonistas femeninas se ven atraídas por otra mujer.

Debemos entrar en el siglo XX para comenzar a ver una verdadera diversidad de protagonistas que representen el arcoíris que supone las diferentes identidades. Un referente fue Margueritte Radclife Hall y su novela El pozo de la soledad donde relata la vida de Stephen Gordon, una mujer que debe convivir con el rechazo que le produce el género impuesto y la atracción que siente hacia las mujeres. Esta novela es especialmente llamativa porque, no sólo plantea las relaciones entre mujeres con total naturalidad, huyendo del erotismo, sino también las cuestiones sobre la identidad de género. Virginia Woolf también nos ofreció un personaje brillante en Orlando donde, reacciona ante la cantidad de autores de su época y satiriza su estilo con un protagonista que transiciona y nos muestra el lugar de la mujer en diversas épocas.

Por último me gustaría tratar a un personaje en concreto del que muchos leímos continuamente y pasó casi desapercibido. Entre 1942, Enid Blyton publica la que sería la primera de muchas novelas con un grupo de cinco amigos como protagonistas: Julian, Dick, Ana, Tim el perro y Georgina, su dueña. A esta última me refiero. Odia ser una chica, siempre lleva el pelo corto como un chico e insiste en que todos le llamen George. Siempre está en contra de realizar lo que los demás llaman "cosas que las chicas hacen" y es feliz cada vez que la confunden con un chico. Puede que George fuese el primer personaje no binario que encontráse en nuestras lecturas de niños y, tal vez fuese un granito de arena en el proceso de aceptar la diversidad de género.
Y hasta aquí este fugaz repaso donde no están todos los que son. Hasta la próxima entrada, personitas.
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